viernes, 2 de abril de 2010

ASFIXIA - Chuck Palahniuk


"…La mamaíta solía decirle que lo sentía. La gente llevaba muchos años trabajando para convertir el mundo en un sitio seguro y organizado. Nadie se daba cuenta de lo aburrido que se iba a volver. Con el mundo entero dividido en propiedades privadas, con límites de velocidad, zonas, impuestos y regulaciones, con todo el mundo sometido a exámenes, registrado, con dirección conocida y figurando en los registros. Nadie había dejado mucho espacio para la aventura, salvo tal vez la que uno podía comprar. En una montaña rusa. En una película. Sin embargo, no dejaba de ser una excitación falsa. Uno ya sabía que los dinosaurios no se iban a comer a los niños. El público de los pases de prueba ha descartado con su voto cualquier posibilidad de un falso desastre importante, de un riesgo real, no nos queda ninguna posibilidad de salvación real. De euforia real. De excitación real. De diversión. De descubrimiento. De invención. (…) Porque nada es tan perfecto como uno lo imagina. Porque solamente duran las ideas tangibles, los conceptos, las creencias y las fantasías. La piedra se resquebraja. La madera se pudre. La gente, en fin, se muere…"

sábado, 27 de marzo de 2010

EL AMOR DURA TRES AÑOS - Frédéric Beigbeder


"Durante mucho tiempo, mi único objetivo en la vida fue autodestruirme. Hasta que, en una ocasión, sentí deseos de ser feliz. Es terrible, me siento avergonzado, perdonadme: un día experimenté esa vulgar tentación de ser feliz. Lo que he aprendido desde entonces es que aquél era el mejor modo de destruirme. En el fondo, y sin habérmelo propuesto, soy un chico coherente".

viernes, 26 de marzo de 2010

El corazón es mentiroso


J. T. Leroy no existe. Sí, ya sé, llego tarde. Pero es que el mundo es tan diferente dependiendo de dónde nos encontremos que se me ponen los pelos de punta. Cuando estuve un año estudiando filosofía (una más de mis inútiles extravagancias), cuanto más leía un libro sobre la antropología más me daba cuenta de que todos nuestros actos, todas nuestras ideas, nuestra forma de pensar y actuar, nuestras costumbres, no son más que el resultado de nuestra educación y nuestra cultura, impuesta por nuestro entorno. Somos tan diferentes... Por ejemplo, y volviendo al caso de J. T. Leroy, por lo que cuentan, Laura Albert se inventó el personaje del jóven J. T. Leroy porque supuso que "los libros de un niño que era obligado por su propia madre a prostituirse vestido de mujer, se venderían mejor que los de una mujer de treinta y tantos años, común y corriente". Sin embargo, aquí en España, me da en la nariz que debes hacer lo contrario si quieres pertenecer al mundo de la literatura española. Ásí que voy a crearme un alter ego que sea el de una periodista casi retirada y demasiado estirada como para leer a J. T. Leroy y quizás así me hagan más caso. Es un berrinche de niño pequeño, pero es que quizás sea el último.
Jeremías, 17, 9.
El corazón es engañoso
por sobre todas las cosas
y desesperadamente malvado.
¿Quién puede conocerlo?

martes, 23 de marzo de 2010

DONDE LOS ÁNGELES NO SE AVENTURAN - E. M. Forster


"Por alguna razón, hoy toda pequeñez parece tener una importancia incalculable, y cuando de alguna cosa se dice queno tiene importancia suena a blasfemia. Nunca se sabe -¿cómo lo diría yo?- cuál de nuestros actos, cuál de nuestras omisiones tendrá alguna importancia."

domingo, 21 de marzo de 2010

DICCIONARIO DE NOMBRES PROPIOS - Amelie Nothomb


"Lucette frunció el ceño. Se daba cuenta de que a su argumentación le faltaba algo y, no obstante, estaba segura de tener razón. Comprendía muy bien su acto y por eso le parecía todavía más frustrante no conseguir explicarlo. Entonces decidió callarse.
—¿Está segura de que no quiere un abogado?
Estaba segura. ¿Cómo habría podido explicárselo a un abogado? La habría tomado por loca, como los demás. Cuanto más hablaba, más la tomaban por loca. Así pues, mantendría la boca cerrada."

viernes, 19 de marzo de 2010

"New York" Color Local, LOS PERROS LADRAN (Truman Capote)


"Puede que llegue un día en que Hilary ya no esté; sería fácil destruirle, y puede que alguien lo haga. ¿Es posible que la transición de la inocencia a la sabiduría tenga lugar en el momento en que descubrimos que no todo el mundo nos ama? Casi todos lo aprendemos demasiado pronto. Pero Hilary aún no lo sabe. Y espero que no lo sepa nunca, pues me dolería que de pronto se diera cuenta de que está jugando solo en un patio de recreo, y derramando amor sobre un público que nunca ha estado ahí."

Los sinceros cometen el error de creer que lo son


Tengo que escribir esto:
El otro día, cuando me disponía a sacar dinero de un cajero automático, una chica ataviada con un chaleco rojo con un conocido logotipo de una ONG (para no ser más concretos, pues no es un detalle importante) se me acercó y me dijo que si tenía un minuto. Yo, que no estaba muy por la labor, cordialmente le dije que lo tenía pero que no iba a colaborar con nada. Entonces la chica me dijo: “¿Tan cerrado estás?” y entonces tan sólo pude balbucear un “sí” porque su desplante me dejó sin palabras, y luego se fue. Entonces, tengo que decir varias cosas: Me sorprende la osadía de algunas personas que te responden tan inoportunamente, arriesgándose a que les metas un puñetazo en las narices. Porque yo intenté ser educado, al menos, con ella. Podría haber sido mucho más borde, porque ser borde no es algo para lo que necesites ser un genio, y ella se aprovechó de esto y me salió con esas. Porque no soporto a los que se autodenominan “sinceros”. Porque seguro que todos conocéis a alguien que alguna vez, después de soltar alguna impertinencia tan típica como “qué mal te queda ese vestido” o “cállate que me duele la cabeza” se han excusado diciendo “lo siento, yo es que soy muy sincero”. Pues bien, Me fastidia que se suela confundir la palabra “sinceridad” con “mala educación” o “grosería”, porque ser sincero no significa romper un clima agradable en un círculo de amistad con el simple objetivo de llamar la atención. Eso es de quinceañeros, por el amor de Dios. Y también me fastidia sobremanera que siempre esa “sinceridad” se mal use de forma negativa; siempre para decir lo malo. Y siempre, y perdonadme por ser tan holístico, para recalcar defectos de los demás, y nunca se utilice para pedir perdón, o dar las gracias, o alabar a alguien. Y si todo esto es ser sincero, yo le pediría a la señorita de la ONG y a todos los que sean como ella que, antes de ser “sinceros” se lo piensen dos veces, pues mi conclusión es que si esto es cierto y yo me equivoco, es preferible la educación y la bondad a la irreverencia, la chulería o la prepotencia. Porque gracias a los que no nos consideramos “sinceros”, los que sí se cuelgan la medallita pueden ir soltando perlas por ahí tranquilamente. Así que, para terminar, a la gente que piense como yo les digo que si alguien no sabe hablaros con educación que ni si quiera os molestéis en darle los buenos días; y para los que se sientan identificados con los “autosinceros” y tal vez se ofendan, tan sólo decirles que este es mi blog y escribo lo que me da la gana. ¡Toma sinceridad!